Catástrofes que dan vida.

Cuando nos enfrentamos a una gran catástrofe en nuestra vida (la muerte de un ser querido, un despido o la ruina, una enfermedad grave, etc.) el mundo parece desmoronarse. Podemos llegar a pensar que estamos acabados. Cierto que hay batallas que no se pueden ganar, pero cierto es también que las batallas que nos propone la vida la mayoría de las veces nos hacen más resistentes y más sabios, si las digerimos bien.

Se atribuye a Hermes Trimegistro la cita “Como arriba, es abajo” para señalar que todo en la Creación presenta una correspondencia entre lo macro y lo micro, entre el interior y el exterior. Tomaremos esta cita como excusa para aprender una lección de la tortuosa vida que ha tenido que pasar nuestra vieja Tierra hasta llegar a ser el paraíso que nos encontramos los humanos cuando un día adquirimos la conciencia.

La Tierra tiene 4500 millones de años de antigüedad, y buena parte de este tiempo ha habido vida sobre ella. Sin embargo, lejos de lo que creen muchos, la evolución no ha sido lineal y pacífica.

La Tierra se ha enfrentado a catástrofes descomunales que han arrasado prácticamente con todo lo vivo en ese momento.  De haber estado presentes, no habríamos apostado un céntimo por el futuro de la Vida. Veamos brevemente algunos de los pasajes más violentos:

Debemos a la Luna mucho más que la inspiración.

Colisión que creó la lunaAl comienzo del sistema solar, un protoplaneta del tamaño de Marte chocó contra la primitiva Tierra, y del choque surgió la Luna. Como consecuencia del impacto, la Tierra empezó a girar a una velocidad endiablada (los días duraban 6 horas) lo que provocaba superhuracanes.

La Luna estaba al principio tan cerca que las mareas que provocaba cabalgaban a cientos de kilómetros por hora de un lado a otro. No parece un entorno propicio para que surgiera la vida. Sin embargo, las mareas provocaban una erosión brutal en la tierra firme, lo que extraía y arrojaba a los mares cantidades enormes de minerales y los mezclaba con las aguas primordiales. Este “efecto batidora” generó la “sopa primigenia” donde se generarían los primeros aminoácidos, ingredientes básicos de la Vida.

Para que la vida pudiera desarrollarte, hacía falta aguas más calmadas. Esto acabó llegando, a su debido tiempo, porque las mareas frenaron poco a poco la rotación planetaria al tiempo que la Luna se iba alejando y reduciendo su atracción sobre los mares. Tanto las mareas como el clima se apaciguaron y de la sopa surgieron los aminoácidos y después los primeros seres vivos unicelulares. Aquel choque monstruoso, que podía haber desintegrado el planeta, provocó una época tortuosa de la que nació el germen de nuevas posibilidades, de nueva vida.

La bola de nieve que “rompió el hielo”.

bola nieveDurante 3.000 millones de años, que se dice pronto, la única presencia de vida fueron básicamente las cianobacterias. Sin embargo, algo vino a romper esta rutina. Ya había habido glaciaciones, y las volvería a haber en el futuro, pero hace 650 millones de años se produjo una superglaciación que cubrió de hielo todo el planeta, del polo al ecuador, con varios kilómetros de espesor.

¿Por qué ocurrió? Resumiendo para no extenderme: las cianobacterias consumían C02 y lo fijaban en forma de roca (estromatolitos) lo que se combinó con el efecto de una lluvia ácida que reaccionaba con las rocas atrapando más C02 gaseoso (meteorización) y llevándolo al mar. Ambos efectos, al cabo del tiempo, redujeron drásticamente la concentración en la atmósfera de este gas invernadero. Igual que un exceso puede sofocarnos, un defecto produjo que la temperatura cayese en picado, y entrase en un círculo vicioso que acabó en la Tierra-Bola de nieve.

¿Y qué paso con la vida en estas condiciones tan extremas que duraron millones de años? Milagrosamente hubo organismos que sobrevivieron bajo el hielo. Como no hay túnel que dure cien años, el corazón hirviente de la Tierra se abrió paso, y en una época de intensa actividad volcánica se liberaron cantidades ingentes de gases de efecto invernadero que calentaron la atmósfera y acabaron con la congelación.

Justo después, se produjo el mayor salto evolutivo, el mayor incremento de actividad de la Vida que ha habido nunca, con la aparición explosiva de vida pluricelular. ¿Por qué precisamente al salir de la superglaciación? Parece ser que los rayos UV del sol reaccionaron con el hielo generando agua oxigenada, que al descongelarse liberó a la atmósfera cantidades enormes de oxígeno. Se pasó de una concentración del 1% al 21% de O2 en la atmósfera, lo que supuso una condición favorable para este enorme salto adelante.

De nuevo una catástrofe resultó ser el detonante para una vida más intensa que nunca.

El planeta de fuego.

bola de fuegoHace 250 millones de años ocurrió todo lo contrario: se produjo un recalentamiento de la Tierra, que acabó con el 95%!! de los seres vivos. Y para aquel entonces ya existía abundante y variada vida tanto en los mares como en la Tierra.

¿Qué paso esta vez? Una supererupción en la actual Siberia, que duró millones de años y expulsó lava suficiente para cubrir Estados Unidos con varios kilómetros de espesor, produjo un efecto invernadero que subió 5ºC la temperatura global del planeta. Por si fuera poco, este aumento de temperatura descongeló miles de millones de toneladas de hidrato de metano que yacían en el fondo marino, liberando cantidades fabulosas de metano, un gas de efecto invernadero 20 veces más potente que el CO2, lo que elevó la temperatura global 5ºC más. Las plantas y microorganimos no sobrevivieron a este cambio, y con ellos cayó como un dominó toda la cadena alimentaria.

Atención: el 95% de la vida desapareció por un incremento de pocos grados de la temperatura. Lo recalco para aquellos que, haciendo gala de su ignorancia, bromean diciendo que el Calentamiento Global no es para tanto.

Y una vez más, el impulso de la Vida superó este periodo de infierno. Las pocas especies supervivientes se adaptaron, mientras el Planeta volvía a temperaturas más razonables. Lo que vino después fue la época de los dinosaurios, que llegaron a poblar todos los nichos ecológicos, en una de las épocas más fructíferas de la Vida en la Tierra.

Y aún ha habido más

asteorideNo han sido los únicos eventos de extinción masiva. Uno de los más conocidos fue el choque de un asteroide hace 65 millones de años que acabó con el 75% de los seres vivos, incluyendo todos los dinosaurios. Gracias a esto, los mamíferos tuvieron la oportunidad de tomar el relevo y llenar la Biosfera.

Y en épocas más recientes, antes de nuestra memoria histórica, la erupción de un supervolcán esquilmó a los humanos y dejó nuestra especie al borde extinción con apenas unos pocos miles de supervivientes. De ésa también salimos y prosperamos.

La Vida siempre se abre paso

Podemos maravillarnos de los eventos al azar que han tenido que ocurrir para que nosotros, los humanos, estemos aquí y ahora.

También nos puede servir para hacernos conscientes de que nuestra especie se está convirtiendo en una nueva causa de extinción masiva. De que podemos acabar con casi todo, desde luego con nuestra propia especie, si no cambiamos de rumbo.

Pero sobre todo me fascina que la Vida es un impulso que se abre paso contra cualquier obstáculo, por muy catastrófico que sea. Y que de toda hecatombe surgen nuevas oportunidades, una vida nueva, no sé si mejor pero desde luego igual de rica e intensa.

Esto nos debería llenar de fuerza, porque ese poderoso impulso que supera cualquier obstáculo y saca riqueza de los avatares más terribles, está también en nosotros. Cualquiera que haya vivido intensamente, os confirmará que lo que más le ha enriquecido han sido sus “catástrofes”.

Y las tuyas ¿te han hecho más fuerte?

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